8.4.16

[Cuentacuentos] ¿Mirar o ver?

Y la miré, y me miró. Y me dijo basta.

Hacía días que la observaba, que la contemplaba. Su mirada vacía pero a la vez llena de vida, lejana, hacía que te preguntases por los ajenos y extraños caminos que su mente recorría a cada segundo.
La veía en clase todos los días, absolutamente todos, siempre fiel al toque de campana, siempre ordenada, siempre siguiendo al profesor con la mirada, pero aparentemente sin ver nada. Por otra parte, no hubo pregunta que nunca supiese responder ni palabras que objetar a deshora, siempre sabia qué hacer en un mundo que, sin embargo, parecía no acogerla después de todo.

Y la miré, y me miró. Y vi que era ciega.

Y le pregunté por qué. Por qué seguir con la mirada a alguien a quien no puede ver, por qué esforzarse por aparentar advertir cada color, cada matiz. Le pregunté si era feliz. Cómo era vivir en un mundo en el que las cosas se hacían para quien podía decir, mirar y oír. No entendía por qué no mantenía su mirada perdida, por qué ella misma quería "observar", cruzar los ojos con los tuyos e intentar vislumbrar más allá de su propia pupila.

No hay nada que no se pueda ver. Los ojos miran, pero el corazón ve.

Y la miré, y me miró. Y supe que podía ver.

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