13.5.16

[Cuentacuentos] Sábanas rotas

Pararte a observar a tus compañeros de parada y preguntarte el destino del anciano sentado a tu izquierda, así como el de la mujer contigua a éste enfundada en su conjunto violeta de chaqueta, camisa y falda. Los ojos de la experiencia, azules y resignados pero de rostro jovial, frente a la agotada cara de la fémina púrpura, contraída en una mueca de hastío.

Sonreír al reconocer los primeros acordes de una canción cuya existencia cobró relevancia hacía apenas dos días, vertiginosa y brutal, aparentemente vulgar pero de metáfora sutil. Sentir el cosquilleo de la adrenalina en las venas tras los primeros versos, seguir el ritmo irremediablemente con los pies deseando desatarte y comenzar a cantar bajo la lluvia aquellas letras que muchos considerarían obscenas.

Mirar la hora y calcular cuánto tiempo tardará todavía el autobús. Preguntarte si irá muy lleno o si por el contrario tendrás un sitio donde descansar después de un día de caminatas eternas de un lugar a otro de la ciudad.

Tirar el envoltorio de las galletas en la papelera a tu derecha. Escuchar los frenos del autobús y levantar la mirada mientras las puertas se abren con un envejecido chirrido. Subir, pagar el billete y dirigirte a uno de los varios asientos libres. Echar la cabeza hacia atrás disfrutando del último estribillo mientras las puertas se cierran y comienzas tu pequeño interurbano de veinte minutos.

Sábanas rotas,
Camas que sufren la desesperación.
El calor se siente
Desde cualquier rincón.
Crujen los muebles,
Siento la fiebre abriéndome el corazón.
La pasión que ruge
Siempre en tu habitación.

Oh yeah!

En tu habitación-037

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