6.5.16

[Cuentacuentos] Rey del bosque

La noche comienza a caer. Comienza a correr.
Mi reinado está cerca... Luna es mi corona y el aullido mi voz.

Comienza a correr si éso te hace sentir mejor, si acaso te da una inútil esperanza, tu último suspiro de vida. Disfruta del viento rozando tu cara, de las ramas arañando tu piel, el sabor a sangre en tu garganta antes de caer gracias a la raíz nudosa del roble que te condenará a muerte. Siente el sudor frío que resbalará por tu piel empapando tus ropas, respira, tranquilízate, y mírame.

Observa mis ojos, siéntelos. Te paralizarán, te pararán el corazón durante un instante, frenarán los latidos desbocados fruto de tu patético miedo a la muerte pues, ¿para qué temer algo que te atrapará para siempre? Acéptalo, asimílalo, no vivirás para siempre. Hazte a la idea de que todo llega a su fin. No eres inmortal, no encontrarás la solución en piedras ni en químicas inútiles. Estás programado para morir.

Llegaré al fondo de tu alma, me clavaré en tu corazón y jamás, jamás, saldré de él. Me recordarás cuando la niebla se adueñe de tus ojos vítreos, cuando parpadees por última vez. Morirás, y haya algo o no después de la muerte seré lo último que veas, que sientas, y seré tu universo. Por unos instantes sólo existiré yo.

¿Sientes ya mi aliento? ¿Percibes mi esencia frente a ti? Sí, soy yo. No es tu padre, no es tu hermano, amigo o hijo. No, sólo yo. ¿Me sientes? He venido para quedarme, para que sepas que estoy ahí, que te observo, que puedo matarte. Y lo haré.

Pero sonríe, agradéceme que, por un instante, te haya enseñado a valorar realmente lo que vale una vida, su efímera existencia.
Y sonríe, también, porque ahora sabes que puedo matarte, que lo haré. Sabes que estoy ahí, presente, soy tu sombra y tu conciencia. Sonríe porque jamás me rebajaré a tu mismo nivel, no hoy.

Levántate y vé, aullaré por última vez esta noche. Mañana... Sí, mañana te recordaré la identidad del Rey del Bosque.

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