3.6.16

[Cuentacuentos] Lección de vida

Hijo mío, la vida es muy dura.

Conforme empieces a tener conciencia de ti mismo ya intentarán destrozarte. Te pisotearán una y otra vez agotando tus fuerzas y ganas de vivir. Por esta razón sólo los más fuertes consiguen sobrevivir y llegar a algo en este mundo.

Si logras mantenerte firme, erguirte tras cada pisotón, poco a poco te harás más fuerte. Llegará un momento en el que las patadas que te lancen sólo te harán temblar un poco, pero nunca volverás a tocar el suelo.

Crecerás, te harás más fuerte todavía al amparo de las estrellas, pero cuando más hermoso estés aparecerán los repugnantes parásitos, huéspedes en tu alegría, y comenzarán a robarte la vida que tantos años te costó conseguir hasta que sea demasiado tarde como para remediarlo. A veces aparecerá un alma buena que te ayudará a erradicar el mal de tu sangre y sanar tus heridas. Mientras, sólo tú serás responsable de guardarte de esa enfermedad mortal.

Pero no tengas miedo de la muerte, llegue cuando llegue. Es algo natural e ignorarla por temor es aún peor que buscarla, pues aparecerá en el momento más inoportuno causándote más pavor todavía.

Cuando la sientas tranquilo, relájate. Salvo aquéllos que te arrebaten la vida con afilada hoja la muerte no será dolorosa. Pudrirá tu sangre, pero sólo te causará sueño. Pudrirá tu corazón, pero sólo te quedarás dormido.

Le dijo el árbol a su semilla.

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