17.6.16

[Cuentacuentos] Una vela

Arde.

Se encendió, ardiente, fiera y brillante. Lamió las superficies, las formas, calentando cada fibra, cada instante. Se consumió lentamente dejando cenizas tras su vida, tras su llama.
Comenzó siendo tímida, rezongona. Bostezó al aire, estirándose antes de cobrar fuerza. Emitió su su luz con candor, enrojeciendo las paredes y la piel. Causó suspiros hipnóticos, tiñó de dorado y placer sus vivencias adormeciéndoles el cuerpo. Dejó pasar recuerdos adornando el presente con su luz.

Quema.

Y hace daño, muchísimo. Y es un dolor tan agudo, tan rápido, que nunca avisa hasta que lo sientes en todo su cruel esplendor. Te recuerda que estás vivo arrebatándote la vida en un suspiro, cortándote la respiración al dedicarle un mero pensamiento a la herida que produce.
Se clava en tu corazón y te araña con su calor, con su insistencia. Te pondrá los pelos de punta con su danzante destello. Obsérvala y contemplarás a la peligrosa bailarina del pecado, iluminará tus ojos con la pasión que ella misma es.

Es muy sencillo condenarla, matarla. Asesinarla.
Tan sólo sopla.
Pero luego no llores si no tienes nada con lo que encenderla.

Pasión: una vela.

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